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Impacto y Tratamiento de la Familia

El comportamiento de los adictos al sexo tiene efectos profundos en las parejas, niños, padres y hermanos. El adicto está parcialmente o totalmente inconsciente de que su comportamiento ha afectado a sus seres queridos. Las familias desarrollan habilidades malsanas mientras se esfuerzan en adaptarse a los cambios de humores y al comportamiento del adicto. Curiosamente algunos adictos pueden manifestar su comportamiento por medio del aislamiento las cuales conducen a sensaciones de abandono de la familia.

 

Las parejas pueden ser afectadas de las siguientes maneras:

* Emocionalmente - la ansiedad, la tensión del resentimiento y la confusión aumentan a medida que el adicto abandona gradualmente la responsabilidad de la familia. La ayuda emocional que consiste en la sensación de ser cuidado y de ser escuchado disminuye, o las promesas repetidas son incumplidas.

* Social – Las parejas pueden experimentar una sutil o absoluta vergüenza con el comportamiento adictivo del esposo, tal como coquetear, mirar fijamente, bromas sexualizadas o comentarios inadecuados. Las actividades sociales se pueden cancelar para evitar la vergüenza. Las oportunidades de hacer cosas juntos disminuyen al progresar la adicción.

* Físicamente - algunos adictos al sexo favorecen técnicas abusivas en su repertorio sexual, que pueden dar lugar a daños físicos. Las parejas también pueden experimentar toques físicos indeseados en privado o en público.

* Sexual - el adicto al sexo puede ejercer presión sobre a sus parejas para participar en comportamientos sexuales indeseados y si no lo hacen, pueden resultar en consecuencias físicas o en comportamientos de acoso. El adicto al sexo puede perder alternativamente todo el interés en sexo con su pareja. Las parejas de los adictos al sexo son más propensas a las enfermedades de transmisión sexual tales como verrugas vaginales, herpes genital, sífilis y VIH.

Los niños se ven afectados grandemente cuando el padre que es adicto sexual esta manifestando su comportamiento, y el otro padre está intentando controlar el comportamiento del adicto. Un ambiente engañoso, caótico rodea a niño. Bajo estas circunstancias, el niño puede experimentar miedo al abandono, falta de confianza, la baja autoestima, desesperanza, vergüenza abrumadora y el deseo de perpetuar la conspiración del silencio. Estos efectos pueden durar todas sus vidas. Si el niño es una víctima de abuso sexual, estos efectos son acompañados por una vergüenza profunda y a veces por pensamientos autodestructivos o suicidas.

Los niños necesitan saber lo que está ocurriendo, pero cuando el momento llega para el develar el comportamiento sexual del padre, este debe ser hecho con la ayuda de un consejero. La edad y el nivel de madurez del niño serán evaluados por el consejero. Generalmente, los detalles específicos no se revelan. Es importante que los niños sepan que no se están imaginando lo que ven y lo que oyen y no deben culparse así mismos por ello. Si un niño ha sido el foco de manifestación del comportamiento del adicto, este comportamiento debe ser detenido inmediatamente. Las autoridades del bienestar del niño deben ser contactadas y un tratamiento debe ser iniciado inmediatamente.

El proceso de la recuperación es posible para los miembros de la familia. Es posible cuando hay:

1. Aceptación de la enfermedad y de su vergüenza relacionada y cómo ha afectado a cada miembro de la familia.

2. Un compromiso a un cambio sano.

3. Los miembros de la familia deben intentar no controlar más al adicto.

4. Desear conseguir ayuda de los grupos de apoyo de los 12 pasos para la co-dependencia tal como COSA (Co-dependientes de adictos al sexo) o S-ANON, así como terapia con terapeutas entrenados. Una lista de terapeutas pueden ser encontrados en la Pagina Web de SASH.

Para más información contacte: SASH - The National Office

P.O. Box 725544

Atlanta, GA 31139

770-541-9912

 

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